Germán Hernández entre el acero y el olor a romero

Un toque distintivo de las exposiciones de Germán Hernández es utilizar el acero como material escultórico y también el romero como camino que tapiza el suelo y que con cada pisada te evoca algún recuerdo agradable con el aroma que se percibe.

En esta ocasión, conversamos con Germán Hernández, artista cuya exposición «El silencio como forma» estuvo exhibida en el Centro de Investigación de Arte No Figurativo (CIANF) en Pinar de la Venta, Guadalajara.

¿Cómo llegó el acero a convertirse en el lenguaje central de tu práctica artística?

El acero ha sido para mí una fuente de inspiración por la erosión que toma, por el color, por la fuerza. Desde hace más de cuarenta años que salí de la facultad de arquitectura he utilizado el acero, me gustó mucho la estructura, las vigas, las columnas, la fuerza y la resistencia del material.

Las primeras obras de escultura que hice hace más de 30 años en las que utilizo el acero con una incisión en una placa y esa placa se convierte después en una pieza que la gente está orgullosa de poseer porque tiene fuerza, tiene carácter, tiene paso del tiempo y además un vacío dentro de ella que la gente interpreta, siente y ve de muchas formas, y es ese vacío el que es estoy utilizando en mi obra artística actual.

Imagen de la exposición «El silencio como forma» en el CIANF.

En tu obra, el vacío no es ausencia, sino materia ¿Cómo empezaste a pensar
el vacío como una forma que se habita?

Hace un año comencé a desarrollar otras piezas y recordé esa obra inicial de acero que tenía una perforación formando un vacío y fue en ese momento que quise hacer algo distinto menos figurativo con una forma más abstracta, entonces comencé a jugar con formas geométricas inclinándolas, con algunas aristas diferentes y empecé a ver como se formaban, cómo se veían como si estuvieran en perspectiva, fue así que obtuve una forma interior y otra exterior.

Me gustó mucho la manera en cómo se presentan en una estructura en una placa de acero, cómo juegan con las luces y sombras en el espacio que las rodean, y el vacío no era solo un vacío como tal sino que podía estar contenido hacia arriba, hacia abajo, los lados y además se podía habitar como si fuera una obra de arquitectura, porque el espacio arquitectónico es un espacio vacío que lo habitamos los seres humanos.

Obras del artista Germán Hernández en el CIANF en Pinar de la Venta en Guadalajara

El óxido, las aristas y las proporciones aparecen constantemente en tus piezas.
¿Qué significan para ti estos elementos y qué te interesa que provoquen en quien
mira?

La erosión es el paso del tiempo y la vida propia, las proporciones nos hacen ver quiénes somos, cómo somos, en dónde estamos, y para mí esos elementos son muy importantes ya que la gente reflexiona al verlos, al ver la forma, el tamaño, al ver el paso del tiempo. Las piezas están vivas, el acero está vivo, toma color, toma una pátina con el paso del tiempo y eso mismo es nuestra vivda, el paso del tiempo y para mí es importante que las personas se vean a ellos mismos reflejados en la obra.

La exposición en el CIANF propone «el silencio y el vacío como forma» ¿Qué tipo de
silencio te interesa explorar: contemplativo, incómodo, necesario?

Las obras en lienzo como las placas de acero de la exposición son para que las contemplen con calma, una práctica muy espiritual de ver las piezas, que compenetren con cada persona que las quiera ver o sentir, no es un sentimiento incómodo sino placentero.

Tus esculturas delimitan adentro y afuera, pero también abren espacios. ¿Cómo
dialogan tus piezas con la arquitectura y el entorno en el que se muestran?

Definitivamente las piezas escultóricas nos hacen contemplarlas desde diferentes puntos de vista, me gusta imaginar como podría ser estar dentro de alguna de ellas. Hay piezas que a pesar de que tienen una forma exterior, tienen una forma interior, muy interesante digamos que tiene un vacío muy especial y eso hace que te abran tu mente a sentir y vivir los espacios.

Las obras dialogan bastante con la arquitectura con la luz, con las personas que las observan, y eso es importante para que luzcan tanto las obras como la arquitectura en la que se encuentran.

Cuando trabajas con acero, ¿qué tanto de la obra se decide desde el dibujo o la maqueta y qué tanto aparece solo en el proceso físico de corte, unión ?

Todo empieza con el dibujo, con una idea, con una inspiración, yo hago muchos trazos a lápiz, en tinta y de ahí decido qué forma es la que se corta. En el corte definitivamente es importante ver dónde es la incisión principal que se hace por el fuego, porque muchas veces esa pieza queda marcada, pero esa marca es también muy importante en la obra como tal.

Para mí es muy importante el inicio en donde se corta porque al final es algo que luce que vale la pena destacar en algún momento, después cuando ya tengo las piezas cortadas con su forma es muy importante visualizar como se van a presentar, la altura, la inclinación, si llevan una base, todo eso son elementos importantes que se tienen que decidir porque definitivamente no se pueden ver en un papel, se tienen que vivir, y ver el volumen y la forma como tal. Se tienen que sentir para que al final esa forma, esa posición, esa estética que tiene la pieza, el público y los coleccionistas la puedan apreciar.

Muchas personas describen tu obra como un lugar de pausa ¿Hay alguna
experiencia concreta de un espectador que te haya hecho ver tu trabajo de otra
manera?

Hay mucha gente que me ha comentado de las piezas de una manera muy particular, el otro día me tocó platicar con una psicóloga que me dijo que mis obras le parecían muy de la Gestalt.

De alguna manera son obras que están muy estructuradas, acomodadas de forma geométrica, algo que puedes apreciar.

También me han expresado otros espectadores que les da paz, tranquilidad al contemplar el vacío y que les da mucho a pensar en lo que ese vacío puede contener. Ya que les cuentas más sobre la obra, ven este vacío como una forma, las sombras que provoca, la manera como se van erosionando, les ha gustado bastante.

¿Qué referentes de artistas, arquitectos, pensadores han marcado tu visión
sobre el espacio, el cuerpo y la escultura?

Definitivamente escritores y artistas que admiro como Bárbara Hepworth, Henry Moore, Brancussi, pero sobretodo Eduardo Chillida y Richard Serra, ellos han sido para mí una fuente de admiración, de inspiración muy amplia. Chillida con sus piezas en acero retorcidas, con esa erosión y de gran formato. Richard Serra con esas placas simples, una placa de una dimensión enorme, esas curvas, esa manera de hacer que contemplen los elementos arquitectónicos alrededor de las piezas, es maravilloso.

De arquitectos me encanta por ejemplo lo que hice Ieoh Ming Pei, me encanta lo que hacía en su momento John Portman esos vacíos en los grandes lobbies de hoteles extraordinarios. Por supuesto Barragán con sus casas, sus colores, definitivamente al ser yo arquitecto me encanta. Por ejemplo también Teodoro González de León lo admiro mucho por las fachadas monumentales y sus espacios interiores, así como el terminado en sus edificios de concreto.

Sobre los pensadores últimamente he estado leyendo el libro de Rick Rubin, The Creative Act: A Way of Being, y me encanta la manera como describe el cómo debes de hacer cosas, de sentirte como artista y hacernos regresar a nuestra percepción infantil y cada vez ponernos metas, que las reglas son para probarse y reprobarse, para hacerlas de nuevo, para estudiarlas sin tener miedo. A mí me gusta mucho probar, ahorita estoy haciendo muchas pruebas en dibujo, en papeles, en tintas en colores para explorar diversas maneras de expresar.

Si tuvieras que explicarle a alguien que nunca ha ido a una exposición qué
puede encontrar en tu muestra en el CIANF, ¿qué le dirías en pocas palabras?

Es importante que la gente vaya con una expectativa buena al ver una exposición, que tenga el tiempo suficiente para que la puedan disfrutar. En esta muestra en el CIANF, pueden esperar diferentes materiales tanto obra de caballete con una textura fuerte, con un color y una forma muy geométrica.

Así como piezas de acero con carácter, pesadas, fuertes. Piezas con un vacío y ligereza que parecen flotar, además todas las piezas de acero tienen una erosión del tiempo, van cambiando, algunas de ellas tienen un toque de oro, ese tono dorado las hace tener una apariencia mística, espiritual más allá de lo usual en la escena artística, pero además todas tienen una forma, que te hace contemplarlas, que te hace verlas de otra manera, no es una escultura simple, sino que está realizada de una forma más pensada, espiritual para que las puedan contemplar y expresar tus emociones al verlas que sea una experiencia emocional e interiorizar tu espiritualidad.

¿En qué estás trabajando ahora y cómo se conecta (o se desmarca) de lo que
vemos en esta exposición?

Actualmente estoy trabajando unas cosas en papel, en dibujo, explorando porque quiero llegar a una forma geométrica no tan geométrica por así decirlo, no de tantos elementos cuadrados, estoy explorando con otros tipos de formas, con líneas interrumpidas, con líneas quebradas y esto me va a llevar a hacer escultura tanto sólida o como lo que yo llamo escultura aura que es una forma exterior para crear a la vez vacíos pero de otras formas y poderla observar y vivir de otra manera.

Estoy probando en diferentes papeles como japonés, papel acuarela, papel yumo que es como un acetato, en todos los casos obtengo resultados diferentes.

Sobre todo estoy experimentando con tintas, con marcadores en acrílico, para probar como se ven y como funcionan, también estoy probando como hacer una abstracción de elementos orgánicos de la naturaleza y ahí voy avanzando.

Quiero preparar algo también en acero, ahí voy a tratar de darle una re-interpretación a las formas no tan sólidas, más a las que contienen vacíos o a que sean entre vacías y sólidas, estoy explorando la forma de sacar una forma hueca y también de poder vivir esa forma («habitarla») con mayor vacío, poderla sentir por dentro. Estoy imaginando un tipo de escultura que tengo actualmente escalonada pero hueca totalmente por dentro que se pueda contemplar en su interior, estar dentro de ella.

Si te interesa conocer más de la obra de Germán Hernández te compartimos su página web para conocer más sobre el artista, haz click aquí.

Texto por Alejandra Munguía

Imágenes cortesía del artista Germán Hernández

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